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domingo, 10 de junio de 2012

La fiesta de los viejos vinagres

Bueno, ustedes ya saben lo que pasó hoy en el Caupolicán. A un grupo de viejos vinagres les bajó la nostalgia por los años verde rata, arrendaron el teatro que marcó una época en la democracia (porque ahí se dieron notables discursos políticos, cuando existía la política de calidad) y se pusieron a ver con cabritas amargas un documental donde habla de los "logros" del ciudadano Daniel López (el cliente VIP del Banco Riggs).

Faltaron momentos brillantes en la carrera del Capital General: su amante ecuatoriana, la vieja Lucía quejándose que con las protestas cerraban las peluquerías, su compipa el marino borracho hablando huevadas, las joyas de la "Reconstrucción Nacional" que terminaron en sus "amigas" (cof, cof, María Eugenia Oyarzún, cof, cof, Liliana Mahn, cof, cof), testimonios de vida de sus ejecutivas bancarias, cuando la iñora mandó a devolver el piso de mármol de su mansión en Lo Curro y un largo etcétera.

Lo único que puedo aportar a tan noble acto, es lo siguiente:

Cuando estos sujetos dicen que ellos no tuvieron la oportunidad de decir "su verdad", no les creas. La impusieron a base de sangre y miedo durante 17 años, con medios afines que se pagaron con tu dinero...

Cuando te apelan a la "democracia y a la libertad de expresión", no les creas. Ellos nunca la respetaron. El que no estaba de acuerdo con ellos eran matados, torturados, exiliados, despedidos... Aunque para el trabajo sucio tenían a sus Civiles No Identificados.

Hablan de olvidar y perdonar... No se puede olvidar. No se puede perdonar al que no se arrepiente y se justifica por un "bien superior". El primer paso para el perdón es el arrepentimiento.

Qué bueno que se juntaron a idolatrar al criminal. Es bueno ver a criminales y cómplices juntos, como antes, apoyando al viejo cochino. Así, las nuevas generaciones sabrán la clase de gente que apoya el matar, meter ratones en la vagina, la corriente en los testículos, los fusilamientos express...

Para que nunca más en Chile.

P.D.: Me importa un cuesco el argumento de "tú no naciste en esa época, no puedes hablar de eso". Entonces, que nadie hable de la Batalla de Maipú, de la Guerra del Pacífico, de la revolución de 1891, ni de cómo jugaba el Sapo Livingstone...

viernes, 12 de septiembre de 2008

El día después de "ayer"

Capaz que usted, amigo lector (si es que lo hay), debe haber estado igual que yo ayer, o específicamente anoche.

Debió haberse acostado temprano, quizás con una palmatoria, una linterna o alumbrando con el celular. Quizás estaba viendo una buena película en el cable, un DVD, o navegando por internet hasta que se cortó la luz.

Todo gracias a esos pelotudos que creen que la mejor forma de recordar una barbarie es con más barbarie. Esos mismos pelotudos que se ponen una camiseta de fútbol, destruyen los estadios de fútbol. Los mismos pelotudos que se disfrazan de escolares y dejan la embarrada en las calles durante las protestas. Los mismos de siempre...

Lo que da más pena, es que pendejos de 10 años o un poco más de edad, estén involucrados en estos hechos. ¿Y los papás? Capaz que se preocupan del "pobre cabro" cuando ya se los llevan presos y salen cínicamente alegando "si no ha hecho nada". Pelotudos mayores.

La gente que fue víctima de la dictadura recuerda a sus caídos en su fuero interno; el dictador hace rato que pasó por los cientos de grados de calor en el infierno; su séquito ya no "celebran" porque es desubicado e inútil. De esta fecha nos va quedando el terror y el miedo, ahora en manos de imbéciles que se aprovechan de cualquier cosa para hacer daño.